Superluna y festival de planetas

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  • RAFAEL BACHILLER
  • Madrid
  • @RafaelBachiller

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En el mes de octubre tenemos unas 13 horas diarias para observar el cielo nocturno. Además, el cambio de hora tendrá lugar, como es habitual, en la madrugada del último domingo de octubre, esto es, el día 30. A partir de ese momento el atardecer tendrá lugar a una hora civil más temprana, lo que aumentará la sensación de nocturnidad por las tardes. El cambio de hora se realizará a las 3.00 horas de la madrugada, cuando deberemos retrasar todos nuestros relojes para ponerlos a las 2.00 horas. Por tanto, el domingo 30 tendrá oficialmente 25 horas.

La luna llena de octubre se denomina “Luna del cazador” por tratarse de un momento favorable para la caza nocturna. Tendrá lugar el domingo 16 en Piscis, cuando nuestro satélite se encuentre en el perigeo (el punto de mayor aproximación Tierra-Luna). Esta luna llena será pues una ‘superluna’, es decir, una luna 16% más grande y 30% más brillante que cuando la vemos en su punto más lejano (el apogeo). De hecho, ésta es la primera de una serie de las tres superlunas que tendrán lugar en octubre, noviembre y diciembre. Este mes tenemos dos lunas nuevas: el día 1 y el día 30. Cuando hay dos lunas nuevas en un mes, la segunda de ellas, en este caso la del día 30, recibe el nombre de ‘Luna Negra’.

Durante el mes de octubre podremos observar cinco planetas al ojo desnudo: Al amanecer serán visibles Mercurio y Júpiter, mientras que al atardecer podremos observar Venus, Marte y Saturno. El día 11, una hora antes de que se levante el Sol, tendremos a Mercurio y Júpiter bajos sobre el horizonte Este y muy próximos entre sí. Aparentemente la diferencia de brillo entre los dos astros no es muy grande, pero hay que tener en cuenta que el gigante Júpiter está ahora a casi 1.000 millones de kilómetros de la Tierra, esto es más que cinco veces la distancia a Mercurio. El pequeño Mercurio dejará de verse hacia el día 15, mientras que Júpiter -que estuvo en oposición el mes pasado- regresa en estos días para quedarse y será cada vez más protagonista en los amaneceres. Por ejemplo, al alba del viernes 28, 40 minutos antes de que se levante el Sol, tendremos a Júpiter formando un bello espectáculo junto al fino filo de la luna menguante.

Finalmente, en los atardeceres del fin de semana del 29 al 30, tras la puesta de Sol, podremos ver a Venus y a Saturno muy próximos por el Oeste. Si extendemos un brazo la distancia entre ambos equivale al grosor de un pulgar. Como estamos en el novilunio, si nos encontramos en un sitio bien oscuro, podremos ver también la Vía Láctea que se despliega en vertical sobre los dos planetas.

Durante este mes podremos contemplar dos lluvias de meteoros. Las Dracónidas son pequeños fragmentos del Giacobini-Zinner, un cometa de seis años de periodo. Es una lluvia relativamente débil, excepto en los años en los que el cometa se acerca al Sol. El máximo de actividad de esta lluvia tendrá lugar el día 9 de octubre, con el cielo relativamente oscuro durante el cuarto creciente. Las Oriónidas están originadas por fragmentos procedentes del famoso cometa Halley, un cometa de 76 años de periodo que nos visitó por última vez en 1986. Las Oriónidas suelen generar unos 20 meteoros por hora. Su máximo tendrá lugar el día 21 de octubre, durante el cuarto menguante, por lo que resultará interesante realizar su observación en ese día y los siguientes.

Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN).

Fuente: EL MUNDO