Sorpresas en la Osa Mayor (NGC 3718 y HCK 56

La Osa Mayor vuelve a estar en una posición privilegiada para que los observadores del norte disfrutemos de sus infinitas galaxias, y tantas tiene que siempre hay alguna que nos sorprende. Hoy vamos a ver varias de ellas que se engloban en el mismo campo del ocular, y cada una tiene un encanto propio. El vientre de la osa marca la posición de estas galaxias, pudiendo usar NGC 3718 como referencia. Es ésta una galaxia maravillosa, también conocida como Arp 214, que despliega toda la elegancia que una espiral barrada puede permitirse. Sus dos prominentes brazos se encuentran especialmente abiertos y muestran una gran simetría entre sí. Su anómala disposición es fruto de una interacción con otra galaxia en un pasado no muy lejano, otra espiral cercana que se denomina NGC 3729 y que se sitúa a apenas 150.000 años luz de ella. Sus brazos desperdigados cuentan con algunas condensaciones azuladas, lugares de formación de estrellas que brillan con intensidad y resaltan con respecto al resto de la galaxia. El núcleo, amarillento, es residencia de estrellas de mayor edad, aunque cuenta con un elemento que lo caracteriza de forma muy llamativa: hay una interesante banda de polvo oscuro que divide el núcleo en dos, visible con telescopios de gran apertura. Tras su sombra, miles de estrellas están naciendo en el momento actual, o más bien hace 52 millones de años, el tiempo que sus fotones han tardado en llegar a nuestros ojos.