Poker en Casiopea (Be 58, NGC 7788, NGC 7790, Frolov 1, H21)

Publicado por Miguel Ángel Pugnaire Sáez

La constelación de Casiopea es una de las más ricas en cúmulos abiertos gracias a su localización privilegiada en pleno brazo galáctico de Perseo, una de las zonas más densas de nuestra Vía Láctea. En una noche oscura podemos contemplar una inmensa cantidad de pequeñas nubecillas si barremos la constelación con unos buenos prismáticos, cúmulos abiertos de todo tipo y tamaño. Hoy vamos a ver una cadena de cúmulos que se sitúan cerca de Caph o Beta Cas, uno de los extremos de la conocida “M” o “W”.

De los cúmulos que vamos a estudiar, NGC 7788 pertenece a la asociación Casiopea OB5, una gran familia de gas y jóvenes estrellas que se encuentran a unos 7000 años luz de distancia, ocupando un área de 600 años luz de diámetro. La brillante estrella 6 Cas es la reina estelar de esta asociación, con una magnitud de 5.4. Es una supergigante blanca de tipo espectral A3 y una masa equivalente a 25 soles. El resto de cúmulos se encuentran algo más alejados de esta zona, aunque pertenecen también a los dominios del Brazo de Perseo.

Nuestra primera parada se encuentra a 2 grados y medio de Caph, marcando un extremo de esta prodigiosa hilera, y se denomina Berkeley 58, abreviado como Be 58. Es un cúmulo abierto de magnitud 9.7 que se encuentra a 8800 años luz de distancia y, con un tamaño de 11 minutos, es el mayor de cuantos vamos a ver hoy. Tiene una forma redondeada y sus estrellas, muy débiles, lo hicieron pasar desapercibido a ojos de muchos astrónomos hasta mediados de siglo XX, cuando Gösta Lynga compiló el catálogo Berkeley en la Universidad de California. Visualmente es especialmente atractivo, apareciendo primeramente como una delicada nube circular que, al prestar un poco de atención, se revela como un enjambre de diminutas luciérnagas. A bajo aumento se distinguen algunas de sus innumerables estrellas, mejorando su visión a mayores aumentos.  La estrella CG Cas es una cefeida que se encuentra en su corona, perteneciendo presumiblemente al cúmulo, gracias a lo cual podemos estimar la edad de éste en unos 100 millones de años.

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