No es lo que parece (NGC 1579)

El título de la entrada hace referencia a la sorpresa que me llevé cuando leí sobre la verdadera naturaleza de NGC 1579. Uno acaba asociando colores a sustancias, de manera que los colores rojizos suelen hacernos pensar en regiones HII, zonas donde el hidrógeno se ioniza con las estrellas que se están formando. NGC 1579, conocida como la Trífida del Norte, es una bella nebulosa que se encuentra en la constelación de Perseo, y llama la atención en las fotografías por su forma y por su color, que recuerdan en gran medida a M20, la Trífida. Sin embargo, como reza el título, no todo es lo que parece, y ese color rojizo de NGC 1579 no se debe al hidrógeno ionizado, sino a la luz reflejada por una estrella muy joven…

Empecemos por el principio, dejando claro que una nebulosa puede ser iluminada por dos motivos, que sirven para incluirla en una de las siguientes categorías: por un lado, las nebulosas de emisión son aquéllas cuyo hidrógeno se encuentra ionizado por una brillante estrella, generalmente estrellas masivas de vida corta, y emiten ese característico color rojizo que conocemos, por ejemplo, de la Nebulosa de la Laguna, M42 o NGC 7000. La luz es emitida, literalmente, por el hidrógeno que forma la nube, un mecanismo totalmente diferente a lo que ocurre en las nebulosas de reflexión. En éstas, simplemente, el gas transmite la luz que le llega de una estrella, es decir, no “produce” luz nueva, sino que la luz se refleja en la nube. Las estrellas que iluminan las nebulosas de reflexión suelen ser gigantes azules que transmiten su color a la nebulosa, y ese es el motivo por el que la mayoría de ellas aparezcan de esa tonalidad. Sin embargo, como en todo, hay excepciones, y NGC 1579 es una de ellas. Su color rojizo me había llevado a pensar que sería una nebulosa de emisión, como también le ocurrió a Sharpless, que la identificó como región HII y la catalogó como Sh2-222, pero resulta que hay una gran cantidad de polvo entre la nebulosa y nosotros que altera nuestra percepción. Cuando observamos en lugares de nuestra galaxia especialmente poblados de estrellas, como sucede en los brazos espirales, suele haber un efecto conocido como extinción o enrojecimiento, ya que la luz azul es atenuada con mayor intensidad por el polvo interestelar y el resultado es que el objeto en cuestión aparece más rojizo. Y de ahí el motivo del color de NGC 1579, una nebulosa de reflexión que se encuentra fuertemente atenuada, como podemos apreciar en la siguiente imagen de Alson Wong:

Foto NGC 1579.jpg

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