Astronomía y Mitología: La Vía Láctea

En este artículo vamos a hablar de Astronomía. En JEDA hemos descubierto que es un tema que os interesa bastante. De todas las actividades que hemos organizado hasta ahora, las relacionadas con esta rama de la Física han tenido muy buena aceptación.

Empezamos por el primer paso para adentrarnos en la Astronomía: mirar al cielo y observar las estrellas. Vemos algunas más brillantes que otras, y tras conseguir un buen planisferio celeste, empezamos a distinguir algunas de las constelaciones.

A veces nos preguntamos, ¿Por qué son esas las constelaciones y no otras? ¿Cómo pueden representar personajes tan complejos unos simples grupos de puntos? Pues bien, como muchos sabréis, detrás de cada una de ellas hay una historia o mito que explica por qué cada personaje se encuentra en el cielo, a qué se debe su ubicación, y si se relaciona con otros personajes. Fascinante, ¿No?

Obviamente, culturas diferentes han desarrollado diferentes interpretaciones del cielo. La más conocida por nosotros tiene detrás a la mitología griega. Sin embargo, hay otras interpretaciones, como las constelaciones Chinas, que surgieron paralelamente a las nuestras, o las Incas.

A partir de 1928 la Unión Astronómica Internacional reagrupó todas las constelaciones de forma oficial, de modo que quedaron bien establecidas las 88 constelaciones modernas que forman la bóveda celeste.

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Mapa de Constelaciones

Vía Láctea

Vía Láctea

Para introducir la mitología, me gustaría empezar hablando de la Vía Láctea. La Vía Láctea es la galaxia donde se encuentra nuestro sistema solar, es la galaxia donde vivimos. Es de tipo espiral barrada, su masa es de unas 1.000.000.000.000 masas solares, y su diámetro medio de unos 100.000 años luz. Además se calcula que posee entre 200 y 400 mil millones de estrellas, entre ellas nuestro Sol. Si tenéis la suerte de estar bajo un cielo lo suficientemente oscuro y limpio, sin duda vais a poder verla: una banda brillante y blanquecina que atraviesa cierta parte del cielo.

Hay muchos mitos y leyendas sobre el origen de la Vía Láctea.

Su origen griego y romano nos proporcionó en el mundo occidental el nombre de Via Láctea, que en latín significa “camino de leche”.

“El nacimiento de la Vía Láctea” Rubens

“El nacimiento de la Vía Láctea” Rubens

El mito trata de Heracles (Hércules para los romanos), que fue un hijo ilegítimo de Zeus con una mortal llamada Alcmena. Al ser su madre mortal, Heracles estaba condenado a una vida también mortal.

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“El origen de la Vía Láctea” Tintoretto

Para conseguir la inmortalidad de Heracles, Zeus necesitaba que su hijo bebiera la leche de Hera, su mujer, diosa del matrimonio. Mientras ella dormía, Zeus le colocó al niño en el pecho. Aunque Heracles era mortal, nació con una fuerza sobrenatural, por lo que Hera notó la fuerza del niño en su pecho, y se lo quitó de golpe. Así se derramó la leche que formaría el camino de estrellas que conduce al Olimpo.

Hay varios cuadros que ilustran este mito, “El nacimiento de la Vía Láctea” de Rubens, que se encuentra en el Museo del Prado, y “El origen de la Vía Láctea” de Tintoretto, que está en la National Gallery de Londres.

En China y demás países asiáticos, la Vía Láctea, se conoce como el Río de Plata. Hay una bonita historia de amor detrás de este nombre.
En concreto, se trata del cuento de “La princesa y el pastor”, que es muy popular en toda Asia. Hay muchísimas versiones de esta leyenda que abarca tantos países, como podéis suponer. En general, se trata de Zhinu (nombre chino, representada por la estrella Vega), la hija costurera de un Emperador, que trabajaba cosiendo telas magníficas a la orilla del Río de Plata. La princesa trabajaba tanto que no tenía tiempo para enamorarse, lo cual la ponía muy triste. Su padre, preocupado, concertó una cita con un pastor llamado Hikoboshi (nombre chino, representado por nuestra estrella Altair), que vivía al otro lado del río.

Localización de Altair y Vega

Localización de Altair y Vega

Se enamoraron en seguida y se casaron, y a partir de ahí ambos empezaron a descuidar sus trabajos, ella sus telas y él su ganado, que se desperdigó por el cielo. Fue entonces cuando el Emperador, furioso, separó a los amantes, uno a cada orilla del río, para que volvieran a sus tareas. Fue tal la tristeza de la hija, que su padre, conmovido, le concedió el poder ver a su marido una vez al año: el séptimo día del séptimo mes del calendario lunar. La leyenda cuenta que ese día, una banda de urracas y cuervos forman un puente sobre el río para que los enamorados puedan encontrarse. Sin embargo, sólo podrán verse si no llueve, lo que simboliza que el Emperador está contento con el trabajo de su hija.

Esta historia se representa en el firmamento por las estrellas Vega (en la constelación de Lira) y Altair (constelación del Águila), que se encuentran separadas por la Vía Láctea. Os invito a apuntar en la agenda el séptimo día del séptimo mes (primer cuarto lunar en torno al mes de agosto), puesto que por estas fechas las condiciones lumínicas hacen que la Vía Láctea aparezca más tenue, como si un puente uniera ambas estrellas.

Este día se celebra en países como China, Corea o Japón, en la festividad conocida como Qi xi (“la noche de los sietes”), y es el equivalente asiático a nuestro San Valentín.

¿Sabíais que en España, la vía Láctea también se conoce como Camino de Santiago? Esto es debido a que los peregrinos la usaban para guiarse hasta Santiago de Compostela. De hecho, la palabra “Compostela” en latín significa “Campo de estrellas”. Tiene sentido, ¿no?.
En Armenia, la Vía Láctea recibe otro nombre debido a otra antigua leyenda. La conocen como “el camino del ladrón de paja”. La historia viene de la Armenia pre-cristiana, y su devoción por el dios del fuego Vahagn. Se cuenta que este dios robó paja al rey asirio Barsham en un invierno muy frío, y la llevó a Armenia. Según el cuento, la Vía Láctea se originó como parte de la paja que cayó en el cielo por el camino.
GetAttachment (5)Resulta interesante comprobar cómo la filosofía o el carácter de cada civilización se refleja en su mitología. En concreto, es normal que un objeto tan impresionante como la Vía Láctea tuviera un rol importante en toda cultura. Así, bajo la historia China de la Vía Láctea se ve la importancia del trabajo en su sociedad, la mitología griega y sus infidelidades y violencia, países fríos como Armenia que daban importancia a la paja y al fuego, y en otras culturas como la Cherokee, donde la Vía Láctea eran restos de harina de maíz.

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Sin duda mucho que aprender de la relación entre leyendas antiguas y Astronomía. Así, la próxima vez que miremos al cielo podemos observar una nueva belleza, al conectar con nuestros antepasados y las historias que plasmaron en el cielo para siempre.

Fuente: Alodía Martínez (JEDA)